Krishnamurti y su pasión espiritual

Krishnamurti y su pasión espiritual
 Krishnamurti es considerado uno de los hombres más grandes de la humanidad. La Sociedad Teosófica es la cuna de su nacimiento. Un “Movimiento Espiritual” vigente que posee una clara  proyección espiritual.  Para Bernard Shaw,  Krishnamurti  "fue una figura religiosa de la más alta distinción y el ser humano más maravilloso que he visto".


   Cuentan que cuando su madre  sintió dolores de parto y quiso dar a luz en una habitación que estaba destinada única y exclusivamente para la meditación, muchos vecinos lo consideraron un horror.  En aquella época ninguna dama se hubiera atrevido a semejante obsesión. Significaba una falta muy grave en la sociedad conservadora de la India.  No obstante, allí parió a su hijo número ocho. Lo llamó Krishnamurti en honor al Dios mitológico Krishna, quien también había sido el octavo hijo de su madre. El parto ocurrió en el pequeño pueblo de Madanapalle en el corazón de la India el 11 de mayo de 1895.

Más tarde la familia se mudó cerca de la ciudad de Madrás, ya que al padre le habían ofrecido trabajo en la Sociedad Teosófica del pueblo. En este lugar  Krishnamurti crece y da los primeros pasos escolares. Con la particularidad que desde niño era muy apegado a Nitya, su hermano menor.  Y nunca se separó de él. Ambos compartieron juntos las buenas y las malas.

  Un día en que ambos hermanos paseaban por la orilla de la playa, Krishnamurti fue descubierto por un alto personero de la Sociedad Teosófica. La persona al verlo quedó gratamente impresionado con su resplandeciente aura. Según el religioso, el muchacho no reflejaba el menor trazo de egoísmo. Tenía a la sazón, unos catorce años.

 El hombre comunicó su descubrimiento a los Maestros de la Institución y de inmediato hablaron con sus padres  para que fuera educado en el Gran Centro. Su familia accedió,  pero cuando le dieron la noticia a Krishnamurti,  puso una condición: Nitya debía ir con él a estudiar al Centro. No estaba dispuesto a separarse de su hermano menor. Los Maestros aceptaron su propuesta y ambos se matricularon juntos.

    En el Centro comienza sus primeros estudios  en el plano espiritual. Además aprende tenis, natación y ciclismo. Posteriormente es llevado a Inglaterra junto con su hermano para continuar los estudios. Allí aprende  inglés y francés. 

   Un día comunica su intención de no seguir  en la Universidad de Londres y lo nombran Presidente de la recién creada “Orden de la Estrella de Oriente”. También  comienza a viajar por todo el mundo. Mientras que la salud del hermano sufre un duro golpe: contrae tuberculosis. Krishnamurti lo lleva a un pequeño valle en California y  vive con él. Sin embargo, un día  sufre una extraña experiencia que después se repetirá a lo largo de toda su vida.

   Resulta que sin un motivo aparente a Krishnamurti le comenzaron unos terribles dolores en todo el cuerpo. Incluso   perdió  el conocimiento por unos instantes. Tras unos prolongados escalofríos  pidió que no lo tocasen ni le dieran alimento.  Hasta que logra ponerse de pie y caminar hasta al jardín.  Allí, debajo de un árbol, cae en un profundo trance. El mismo Krishnamurti describe aquel episodio como un proceso para terminar “embriagado de Dios.”

   Para los Maestros era un proceso en que la energía asciende desde el chakra que se encuentra en la base de la columna vertebral hasta el cerebro, abriendo lo que comúnmente se denomina como el “Tercer Ojo”. 

 Krishnamurti no quiso hablar del tema y se limitó a vivir los hechos en silencio con su peculiar fortaleza de espíritu. Posteriormente inicia un recorrido con charlas y conferencias que han de durar hasta su muerte.

 Escribió decenas de libros. Creó fundaciones, escuelas, centros de estudio. A pesar de las molestias que le atacaban de vez en cuando, y que él denominaba “parte del proceso”.  Él mismo apuntaba que “no podía morir sin hablarle a la gente”. Incluso enfermo y agotado llevaba su mensaje de “amor y sabiduría”. 

Cuando falleció a los 90 años en California, después de haberle dedicado toda su vida a los demás, su herencia personal quedó resumida en varias prendas de ropa. Nada más. Murió pobre.

 Las  enseñanzas de Krishnamurti se pueden resumir en los siguientes términos:

Consideraba que la apetencia más entrañable del ser humano es la libertad. Sin embargo aclara que “si nace del propio pensamiento es efímera y falsa; pues la libertad nace de la comprensión, del propio conocimiento, y nadie, excepto nosotros mismos, puede conquistarla.

Nunca habló de “paraísos”. Ni siquiera de obtener cierto bienestar físico, y se aferró a la idea del autoconocimiento sin esperar gratificaciones. “Mírese, obsérvese, observe lo que está pasando dentro de usted", era su frase preferida.

  Y define así la esencia del ser humano:.

“El ser humano individual es resultado de la total experiencia, el conocimiento y la conducta del hombre, que se hallan en nosotros. Somos el depósito de todo lo pasado, la experiencia racial, familiar, individual, de la vida; y si no hay una revolución, una mutación en la esencia misma de nuestro ser, no veo cómo puede surgir una buena sociedad.”

Dos opiniones de lujo acerca de  Krishnamurti:

“No hay hombre que yo pudiera tener mayor privilegio de conocer."  Henry Miller 

"Fue lo más impresionante que haya escuchado nunca."  Aldous Huxley al  oírlo durante una conferencia.