Reinas de Francia

Reconstruir la grandeza mediante el mito Pocas figuras históricas han fascinado tanto a escritores y cineastas como las reinas de Francia. Ellas han reunido todos los elementos del mito: belleza, personalidad impetuosa, un trágico final. Por esto, han logrado mantenerse a pesar del tiempo en el recuerdo de la humanidad. En ocasiones por la prosa de escritores de la talla de Stefan Zweig o Victor Hugo. En otras, bajo la brillantez de la poesía de Lope de Vega o la música Wagner.

La dificultad empieza cuando Francia intenta reconstruir su grandeza mediante el mito. Más allá de establecer  la verdad histórica. Y cuando  ha tenido que lidiar con la "verdad esencial" para constituir su imperio cultural  ha derrumbado las ilusiones. Aun así, nunca ha logrado producir esa confianza que caracteriza a las grandes civilizaciones. Verdad y fantasía no pueden juntarse sin aterrizar en la decadencia. 

Entiendo que estos aspectos no son únicamente del devenir francés, sino experiencias universales, que conciernen a todos los países y a todas las épocas. Sin embargo, en Francia estas características alcanzan dimensiones desmesuradas. Lo cual ha traído como resultado que sus eventos repercutan en la historia de la humanidad y nos afectan a todos. 

La tempestad que desató, por ejemplo,  el pueblo de París al rebelarse y tomar La Bastilla el 14 de julio de 1789, no sólo marca el final de la monarquía, sino el comienzo de una nueva desgracia para la humanidad. Porque no fue simplemente el caso de una turba empobrecida que se alzó contra sus déspotas gobernantes. Fue todo eso y mucho más. Entre otras, la inspiración para que dictadores de todas las calañas utilizaran las causas de la Revolución Francesa como pretexto para cometer cualquier cantidad de barbaries.