Felipe Pirela: muerte y recordación

Felipe Pirela: muerte y recordación
La tragedia ocurrió en la madrugada del 2 de julio de 1972. En Isla Verde, Puerto Rico. No estoy seguro, pero creo que al club lo denominan Coco Mar o something like that. Esa noche Felipe Pirela la pasó bebiendo con varios amigos. Al cantante le gustaba el lugar. Acudía con frecuencia. 

La  madrugada estaba fresca. El mar siempre es un gran aliado de la brisa. Pirela y su amigo Carmelo López Ramos salieron hacia la avenida.  Necesitaban  un taxi.  Caminaron varios minutos. Un silencio  embrujador se imponía en el área. La noche ya amenazaba con desaparecer. Faltaba muy poco para que el sol tomara cartas en el asunto. 

Recorrieron dos cuadras más o menos.  Ningún  taxi asomó las narices. Hasta que  de pronto un vehículo apareció  frente a ellos. Se detuvo. Alguien accionó un arma desde la ventanilla sin mediar palabras. Se escucharon cinco disparos. Uno tras otro. Tres de ellos impactaron en la humanidad del intérprete.  Mientras que el aire continuaba salpicando  gotas de espumas fuertes y saladas.  

Inmediatamente  llegaron dos policías.  Lo llevaron de urgencia  al hospital Prebisteriano de Santurce.  Durante el trayecto  la sangre no paró de brotar de su cuerpo. Abriéndose  paso por el interior del auto. El cantante estaba inconsciente. Y a pesar  del esfuerzo y la premura,  Pirela llegó sin vida.   Una bala le había destrozado la aorta. 

Posteriormente se tejieron innumerables conjeturas sobre su muerte. Todavía en la actualidad se discute sobre el horrible hecho. La única verdad que nadie pudo rebatir era que, su fallecimiento, había enlutado a América Latina. Pues con él desaparecía gran parte del bolero.  Su adiós tempranero  dejó un vacío muy difícil  de llenar. 

Muchos escribieron sobre el tema. Periodistas de todos los rincones narraron la odisea. Algunos hablaron de crimen pasional. Otros de ajuste de cuenta. Se dijo de todo. Hasta  su hermano Edgar Pirela ofreció su propia versión:  

─ Felipe ha muerto por encargo de una mafia artística. 

Otro que  opinó fue  Luis Armando Ugueto.  Biógrafo del artista y hombre cercano al maracucho: 

─  Pirela era un hombre sin malicia y las cosas que le pasaron le ocurrieron por pendejo. 

Las autoridades apuntaron hacia  Luis Rosado Medina. No dudaron en señalar que fue el autor del crimen. Un  hombre  que tenía antecedentes penales y usaba diferentes identidades. Por ejemplo,  en New York se hacía llamar Luis Olivo, en Puerto Rico Luis Portabales y en Caracas Manuel Quintana. La policía lo capturó en una casa del barrio Ciénaga, Vega Baja, Puerto Rico. 

Al ser arrestado Rosado Medina declaró lo siguiente: 

─ Yo lo maté porque se negó a pagarme la droga que me debía.  Más de 5 mil dólares en cocaína. Por eso decidí matarlo.

Felipe Pirela  ha sido, probablemente, el bolerista más importante de América. Su inconfundible voz tenía un sello exclusivo. Mezcla de finura y claridad. Descubierto por  el músico, director y arreglista dominicano Billo Frómeta. El maestro cuando  lo escuchó le  dijo:

Quiero contratarlo para que sea el bolerista de mi orquesta, usted tiene mucho futuro, canta como los ángeles.

Una vez que entró  a formar parte de  “Billo's Caracas Boys” los éxitos fueron arrolladores. Durante muchos años  dominó los principales escenarios latinoamericanos. De ahí el apodo, “Bolerista de América”

El intérprete  ha recibido varios homenajes después de su muerte. Sin embargo, uno de los más sonados ha sido el de  Héctor Lavoe con el disco titulado "Recordando a Felipe Pirela", grabado en el año 1979.

También se realizó “El malquerido”.  Una película biográfica venezolana que está basada en algunos momentos de su vida. La cinta, estrenada el 18 de diciembre de 2015,  tuvo una gran  acogida por el público y la crítica. Protagonizada por el cantante Jesús "Chino" Miranda y Greisy Mena.

El 15 de septiembre de 2012 sus restos fueron exhumados y llevados a Maracaibo. El bolerista descansa desde entonces en el  Panteón de los Zulianos Ilustres.



ESPUMAS

 Autor: Jorge Villamil. Compositor y médico colombiano

(Neiva, 6 de junio de 1929 - Bogotá, 28 de febrero de 2010).