Reencarnación: ¿creer o no creer?

Reencarnación: ¿creer o no creer?
 Hay suficientes razones para creer en la reencarnación y demasiados motivos para dudar. No obstante, el tema no pasa de moda y cada día se debate más. Se discute desde la antigüedad.  Para muchos la creencia trasciende en el aspecto material y tiene su propia explicación sobre la naturaleza humana. Tropezando con la ciencia que se enfoca en el estudio de los fenómenos naturales, ya sea de forma teórica o práctica.  Aunque no pocos  científicos   se interesen en el asunto.  Pero explicar fehacientemente  que una persona fallecida vuelva  a vivir o aparecer con otro cuerpo, no es sencillo de digerir. 


Lo que sí es perfectamente entendible es que la mayoría de las personas sienten  curiosidad ante dicha posibilidad. Averiguar por qué y  para  qué estamos aquí,  siempre será objeto de investigación. Grandes personajes de la historia,  terminaron creyendo en la reencarnación después de mucho indagar. Desde Sócrates hasta  Balzac. Y de alguna manera, aunque con ciertas reservas, Tolstoi y  Walt Whitman. Platón decía: 

“Si el alma es inmaterial, entonces luego de esta vida deberá ir a un mundo igualmente inmaterial e invisible, de la misma forma que el cuerpo se descompone y regresa a la materia”

Jámblico de Calcis,  filósofo griego neoplatónico, nacido en Calcis ( hoy Líbano) por el año 250  tenía una óptica similar:   

La justicia de Dios no es la justicia de los hombres. El hombre definió la justicia con relación a su vida actual y su estado presente. Dios la definió con relación a nuestras existencias sucesivas y a la universalidad de nuestras vidas”

Tal vez la personalidad más relevante de nuestra época que a pesar de ser un hombre de ciencia  dedicó toda  su vida al estudio de la reencarnación, fue el Dr Ian  Stevenson. Quien se desempeñó como investigador en la Universidad de Tulane, centrada en la oxidación bioquímica de tejidos. También  trabajó en New York  como parte de un equipo de exploración en medicina psicosomática y enseñó psiquiatría en la Universidad Estatal de Luisiana en la década de 1950. Además de haber dejado  archivos sobre sus estudios  en la India, África, el Medio Oriente y Gran Bretaña.

Robert Almeder, un estudioso de las ideas del Dr Stevenson resume su visión de la siguiente manera:  

"Hay algo esencial en algunas personalidades humanas que, en última instancia, no es plausible interpretar exclusivamente en términos de estados mentales, o estados, o propiedades del cerebro, o propiedades biológicas causadas por el cerebro y, además, tras la muerte biológica este rasgo esencial no reducible, a veces persiste durante algún tiempo, de alguna manera, en algún lugar, y por alguna razón, existiendo independientemente del cerebro y el cuerpo anterior de la persona. Además, después de algún tiempo, algunos de estos rasgos esenciales irreductibles de la personalidad humana, por una u otra razón y por un mecanismo u otro, vienen a residir en otros cuerpos humanos, ya sea en algún momento durante el período de gestación, en el parto, o poco después del nacimiento."

El Dr. Ian Stevenson llegó a leer más de 3500 libros según una lista que elaboró desde 1935. Hasta su jubilación en 2002 dirigió personalmente muchas  indagaciones sobre indicios sobrenaturales. Su padre había sido corresponsal del periódico The Times de Londres y su madre una entusiasta estudiosa de la teosofía.

Para él la reencarnación era demostrable. Basado en que muchos niños de edades comprendidas entre tres a cinco años no sólo recuerdan una existencia anterior si no que llegan a identificar a sus antiguos seres queridos.

En este contexto estudió los casos de tres mil menores que de forma espontánea y sin depender de la hipnosis, recordaban su pasado. Y pudo no sólo hermanar a las personas mencionadas, sino que logró comprobar cicatrices y defectos del fallecido a través del registro médico.

    Un caso que dirigió personalmente  fue el de  las gemelas Gillian y Jennifer. Expuesto por Mónica Chadler en la revista italiana "Época". Ahí cuenta cómo el padre de las niñas narró a un psicólogo el extraño comportamiento de las menores. Pero el especialista no quiso tomar partido en el complejo caso y  aconsejó dirigirse al profesor lan Stevenson. Y éste,  ante lo interesante del caso, comenzó ese mismo día a trabajar con las niñas.


   Resulta que en 1957 en la pequeña ciudad de Hexham – Northumberland, Inglaterra – el matrimonio formado por John Pallock y Florence tuvieron dos niñas: Joana y Jacqueline. Pero un domingo  al atravesar la calle  las menores fueron atropelladas por un automóvil que cruzaba a alta velocidad y  ambas perecieron. La pareja quedó destruida. No solo por la pérdida de sus hijas, sino  porque  además el médico le había sentenciado a Florencia con anterioridad que no podía tener más hijos. 

  Al cabo de unos meses y prácticamente destrozados, el matrimonio decidió cambiar de domicilio y se trasladaron a otro pueblo: Whidey Bay. Y para sorpresa de la familia, 9 meses después del trágico acontecimiento, Florence sorprendió a John con la gran noticia:  había quedado nuevamente embarazada. Para ellos fue un milagro de Dios.  El parto, que se desarrolló sin inconvenientes, trajo al mundo a dos preciosas gemelas que  decidieron llamar  Gillian y Jennifer. 

Cuando las niñas cumplieron cinco años Florence fue a visitar al resto de la familia que continuaba viviendo en Hexham.  Era el primer viaje que realizaba  a su antiguo pueblo.

Un día, caminando por las calles de la ciudad, su hija Gillian la sorprendió con un comentario:

— Madre, en aquella esquina hay una pastelería  — Pero Florence no le presto atención.

Poco después Jennifer hizo una curiosa pregunta:

— Madre ¿nos dejas jugar en el jardín de antes? Porque no está muy lejos de aquí.

Aunque en realidad el jardín existía no era posible divisarlo desde allí. Por eso la madre sorprendida  le preguntó:

— ¿Cómo sabes que hay un jardín por aquí?

La niña no le supo explicar.  Entonces Florencia volviéndose hacia Gillian inquirió:

— Hija mía, ¿cómo sabes que en aquella esquina hay una pastelería si nunca antes has estado en este sitio?

Gillian respondió de la misma manera que su hermana:

— No lo sé madre, pero hay una pastelería.

El  Dr. Stevenson inició sus averiguaciones  llevando a las niñas a la residencia que la familia había habitado en Hexham. Luego al lugar del trágico accidente en donde  Joana y Jaqueline habían perdido la vida. Todo se llevó a cabo como un simple paseo. Sin embargo Gillian, mirando a la distancia, señaló emocionada con su dedo índice:

— ¡Ah, yo quiero ver la cueva de Tigre!

El padre de las niñas le explicó a Stevenson que "Tigre" era el nombre del gato de las gemelas fallecidas. Sepultado en el fondo del jardín. Además, Gillian había descrito  el interior de la antigua vivienda, mientras que Jennifer hablaba de personas que aún residían en la zona.

Por último visitaron el punto exacto del desastre y las gemelas sufrieron un cambio total. Al ser interrogadas por el Dr. Stevenson la respuesta fue la misma:

— No quiero pasar por ahí

Al concluir las pesquisas el Dr. Stevenson expresó lo siguiente:

Yo creo que, bajo hipnosis, se podría hacer volver a las gemelas al tiempo del accidente y los acontecimientos ocurridos antes de la muerte de las dos niñas anteriores. Pero, dado su corta edad, no me atrevo a efectuar esta experiencia por el momento. Una vez que hayan cumplido los doce o más años, podremos tener una prueba notable de este extraordinario caso de reencarnación".

  Stevenson consideraba que el concepto de reencarnación podría complementar a los de herencia y ayudar a la medicina moderna a entender aspectos del comportamiento humano. Veía la reencarnación como la supervivencia de la personalidad después de la muerte. Sus  3.000 casos estudiados apoyaban la teoría.

El comportamiento de los niños estudiados lo hacía pensar en un vínculo con la vida anterior. Pues mostraban emociones hacia los miembros de la familia de su vida pasada y revelaban fobias relacionadas con la forma de su muerte.

Cuando el profesor Tom Schroder le preguntó  en una ocasión si sus investigaciones probaban  “vida después de la muerte”  el Dr. Ian Stevenson contestó:

— “Yo no pienso que haya ningún tipo de prueba en la ciencia aparte de las matemáticas, pero sobre los casos que conocemos hoy, la reencarnación es la mejor explicación que hemos podido encontrar. Hay un impresionante volumen de evidencias, y pienso que con el tiempo se está haciendo cada vez más fuerte. Pienso que una persona racional, si lo desea, puede creer en la reencarnación en base de esta evidencia”

Ian Pretyman Stevenson murió de neumonía en la comunidad Blue Ridge Retirement in Charlottesville (Virginia),  el 8 de febrero de 2007. Fue autor de varios libros:  “Twenty Cases Suggestive of Reincarnation” (1974) , “Children Who Remember Previous Lives” (1987), “Where Reincarnation and Biology Intersect” (1997),”Reincarnation and Biology” (1997) entre otros. 

 Los cristianos, que poseen como su principal herramienta a la Biblia, consideran que  la reencarnación carece por completo de fundamento. Para ellos la Biblia nunca menciona que la gente tiene una segunda oportunidad en la vida y se basan en Hebreo 9,27 :“Está establecido a los hombres que mueran una sola vez, y luego el juicio…”  Además,  creen  que  el ser humano tiene una identidad única en cuerpo y alma, y no hay karma, ya que existe el perdón de un Dios que salva: «Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,39) Por lo que encontramos aquí un ladrón puede  llegar al cielo sin necesidad de cumplir la ley de la  reencarnación.

El tema no resulta sencillo. La reencarnación, tal como ha sido estudiada,  es un rasgo muy complejo que depende de muchos factores al ser evaluada. Fundamentalmente si  la óptica es religiosa o es científica. Incluso no podemos dar por descontado  que puede surgir a partir de propensiones psíquicas para darle un sentido más coherente a la vida. 

“Después de todo, el camino equivocado siempre conduce a alguna parte.” Bernard Shaw