Cuba: un trampolín al suicidio

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  Le llamaban “Tati”. Idolatraba al “Che”. A los tres meses de estar casada con el también chileno Renato Julio inició un affair secreto con el capitán de la Seguridad del Estado cubana,  Fernández Oña. Asesor en temas de inteligencia  del presidente Allende y padre de la diputada  Maya Fernández de la Asamblea Nacional de Cuba. Su matrimonio con Renato duró menos que un grano de azúcar ante una manada de moscas. 

Venezuela y los riesgos del karma

Venezuela y los riesgos del karma

@CAP.  Eran las 4 a.m. y el whisky hacía de las suyas. El tirano había sido invitado a la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez. Entre risas y cuentos, ambos mandatarios celebraban no sé qué. Castro mentía. CAP se dejaba mentir. Y mientras ocurría el brindis, Cuba se caía a pedazos,  el pelotón de fusilamiento no dejaba de rugir y los cubanos esperaban hasta tres meses para recibir un jabón por su libreta de racionamiento. 

Fidel Castro acaparó los titulares entre los invitados. Todos buscaban sus palabras. Afamados periodistas como Nelson Bocaranda fueron amelcochados por su presencia.  Destacados líderes de la democracia venezolana no disimulaban los elogios.  Un asesino vedette. ¿Quién se lo iba a imaginar? Eran los tiempos en que Venezuela estaba disciplinada para sorprendernos. Dicen que CAP murió viendo las cosas con otra óptica. 


@RC. Cuando Rafael Caldera regresó de su viaje a Cuba no podía disimular el asombro. Pero no porque en la isla no hubiese un ápice de libertad o porque los disidentes fueran reprimidos con mano de hierro. No, para nada. Su estupefacción era por una maravillosa vaquita que el tirano le había mostrado. La distinguida rez, que ahora no recuerdo su nombre, daba no sé cuántos litros de leche en pocas horas, de acuerdo a la narración del venezolano. La vaca era producto de un cruce de razas que había inventado el propio dictador. ¡Chúpate esa!


 Lo fantástico del cuento  fue que el fundador de COPEI no habló de las decenas de católicos (como él) que estaban siendo reprimidos en ese tiempo en Cuba.  Al parecer el viaje que realizó  en un jeep descapotable con Castro tenía más sustancia para la entrevista que cualquier otro evento. ♫ “Como jodía, como jodía, como jodía  doña Flora…”


@MHO. El diario El Nacional fue durante mucho tiempo punta de lanza de la izquierda latinoamericana. Allí se refugiaron los mejores panfletarios seudo - comunistas del continente. Demás está decir que los cubanos oficialistas  tenían luz verde para publicar cualquier cantidad de basura. Sin embargo, los que abiertamente se opinían al régimen de Castro, no podían ni enseñar las narices en el periodico. Artículo que se llevara a dicha redacción, si rozaba aunque fuese con el pétalo de una rosa a los comunistas de Cuba, paraba en el basurero. Sandinistas, tupamaros, montoneros y cuanta mierda hubiera en la izquierda latinoamericana, si eran bienvenidos.


Tal vez por eso, Chávez tenía una predilección exquisita con este este medio de mucha importancia en Venezuela. Fundado por el escritor Miguel Otero Silva y extendido a  Henrique Otero.   Y  cuando Chávez salió de la cárcel de Yare,  Otero y su esposa de entonces, Carmen Ramia, dueños del periódico y gente de mucha influencia,  le dieron su apoyo.  Incluso le cedieron los espacios del Ateneo de Caracas - del cual también eran propietarios - para sus ruedas de prensa. El apoyo de El Nacional fue decisivo para que el golpista Hugo Chavez llegara a la presidencia. Otero ha cambiado. Hoy forma parte del exilio venezolano.


@SB Soledad Bravo era una de las cabezas más visibles de los artistas venezolanos que loaban a la Revolución cubana. Era normal escuchar en la radio sus canciones alabando al Che Guevara o las ideas de Fidel Castro. Además,  apoyaba a los oficialistas del régimen como Silvio Rodriguez o Pablo Milanes para que derramaran todo el veneno del sistema en sus apagadas presentaciones. Incluso llegó un momento que para un canal de televisión venezolano era un “lujo” entrevistar  a uno de estos rufianes de la música.  Al parecer, Soledad también ha cambiado.


Y ni hablar de aquel “Manifiesto” publicado en El Nacional el 1° de Febrero de 1989 pidiendo que se invitara al tirano a Venezuela. Firmado entre otros por la actriz Elba Escobar y el artista plástico Pedro León Zapata.  “Nosotros, intelectuales y artistas venezolanos al saludar su visita a nuestro país, queremos expresarle públicamente nuestro respeto hacia lo que usted, como conductor fundamental de la Revolución Cubana, ha logrado en favor de la dignidad de su pueblo y, en consecuencia, de toda América Latina...”  Muchos de los firmantes hoy se cagan en la hora que plasmaron su nombre en el mensaje.


@11M.  Un poco más atrás. En mayo de 1958, a las 11 de la mañana, un avión de la Fuerza Aérea norteamericana aterrizó en Maiquetía. El vicepresidente Nixon y su esposa visitaban Venezuela. Nada más descender de la aeronave,  una inmensa pancarta, ubicada en el centro del balcón del terminal, le daba la bienvenida:“Fuera, Nixon”.


 Unos minutos después, mientras se entonaba el himno nacional de Estados Unidos,  la rechifla de la multitud enturbió la ceremonia.  Nixon intentó acercarse a la muchedumbre a saludar y una cascada de escupitajos le cayó encima.  Incluso alcanzaron a su señora. Rápidamente los metieron en un Cadillac y la caravana salió del aeropuerto rumbo al Panteón Nacional para poner una ofrenda en la tumba de Bolívar. 


Pero al llegar al sitio la cosa fue peor. Otra multitud que lo  esperaba rodeó el auto e hicieron jirones la banderas de Estados Unidos. Atacaron las puertas y ventanas con tubos, mientras  llovían las piedras,  los huevos, los  tomates. El ataque fue tan intenso que lograron romper los vidrios de seguridad y una esquirla impactó a Nixon en la cara. En medio de la confusión, el chofer pudo acelerar y  escapó de la escena. El germen comunista ya empezaba a mostrar sus garras. Da la sensación que el odio hacia Estados Unidos  siempre tuvo en Venezuela una pequeña dosis. ♫ “No te asombres si te digo lo que fuiste…” 


Aunque la ley del Karma no se aplica a los pueblos, no deja de ser una energía trascendente que se genera a partir de ciertas acciones.  Los conocedores del tema creen que es un espíritu de justicia o equilibrio. O tal vez la reacción irónica  de un cosmos atiborrado de tontos útiles y  comemierdas.