Ernesto Guevara y los ecos de “La Cabaña”

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        Una tarde vinieron a buscarlo a su Galera. Preguntaron en la puerta y alguien corrió a avisarle. Llegó al rastrillo (portón ) y un militar verificó su nombre. Le pidieron que los acompañara. No necesitó arreglarse. Se lo llevaron en pantalones cortos y chancletas de madera. No regresó más. Lo fusilaron dos meses después. Nunca se supo cuál fue la metralla que le arrancó la vida.Todas las noches se escuchaban disparos provenientes del pelotón de fusilamiento. En ocasiones, hasta el tiro de gracia. Resaca de un "Che" que ya no estaba. Alberto y yo teníamos la misma edad en aquel entonces. Diecinueve años.

El imperialismo chino en acción

El imperialismo chino en acción

Para entender al imperialismo chino debemos comenzar por separarlo en periodización  dinástica. El Imperio Temprano  en la Edad del Hierro en el 221 a. C, el Imperio Medio en 589, el Imperio Tardío que se refiere al dominio mongol en 1368 y el Imperio Actual que arranca con  Mao Zedong en 1949 y se consolida con  Xi Jinping  en 2013.

En la actual situación socioeconómica hay señales inequívocas de que estamos asistiendo al resurgimiento del imperio chino. Además, su comportamiento en derechos humanos reafirma hacia dónde se dirige el gigante. Quiere todo o nada.


Aunque claro, siempre debemos tener presente que también existe lo que Hedges  denomina como  "Imperio del ilusionismo", porque como al igual que cualquier otro imperio anterior, China  podría fracasar en algún momento en el proceso de expansión debido al clamor (casi siempre susurros) de la oprimida disidencia. Los últimos acontecimientos pueden dar fe de ello.


Li Wenliang era médico en Wuhan y fue el primero en alertar sobre la pandemia. Las autoridades le dijeron que "dejara de hacer comentarios falsos". Lo investigaron por "propagar rumores". Vimos la foto que publicó en las redes sociales el 31 de enero estando en su cama de hospital. Daba tristeza. Murió por coronavirus.  


Después llega el caso de Zhang Zhan. Sentenciada a cuatro años de prisión por informar detalles sobre el primer brote de coronavirus. Amnistía Internacional y otros organismos internacionales han repudiado la decisión. Pero desgraciadamente, eso sirve de muy poco. O mejor, esas palabrerías no sirven de nada.


Li Wenliang había alertado a sus colegas médicos sobre un virus que creía mortal. En la red social Weibo envió un documento que detalla el diagnóstico del coronavirus. El doctor se encontraba trabajando en el epicentro del brote. Sin embargo, las autoridades lo recriminaron y tuvo que callar.


Posteriormente recibió la visita de funcionarios de la Oficina de Seguridad Pública. Le dijeron que firmase una carta donde lo acusaban de "hacer comentarios falsos" porque  “había perturbado severamente el orden social"


Las autoridades también le hicieron una advertencia verbal: 


— ‘‘Si sigue siendo terco e impertinente, y continúa con esta actividad ilegal, será llevado ante la Justicia ¿se entiende?".


Li se limitó a escribir: 


— "Sí, entiendo". 


No obstante, las autoridades lo obligaron a contar en una carta su arrepentimiento. 


Posteriormente, en un texto el médico describió cómo el 10 de enero empezó a toser. Al día siguiente tuvo fiebre.  Cuarenta y ocho horas más tarde estaba en el hospital. 


Desde allí escribió:


"Hoy me dieron el resultado de las pruebas de ácido nucléico y es positivo. Finalmente he sido diagnosticado" 


Diez días después China declaró la emergencia a raíz del brote y sucedió lo que todos sabemos. 


Las autoridades locales le ofrecieron una disculpa a Li. Pero la excusa llegó muy tarde.  Ya las autoridades sanitarias habían confirmado su muerte. 


— "En la lucha contra la epidemia de la neumonía del nuevo coronavirus, el oftalmólogo de nuestro hospital Li Wenliang desafortunadamente resultó infectado. Li murió pese a todos los esfuerzos para reanimarlo. Lamentamos profundamente su fallecimiento". — Parte del comunicado oficial.


La ola de indignación no se hizo esperar. La noticia de la muerte del doctor Li Wenliang fue recibida con pena, pero pronto se transformó en ira. Confirmando una vez más el daño que puede ocasionar la falta de libertad de expresión en un país. Pero de ahí no pasó la cosa. Salvo algunas declaraciones que China se pasó por el forro.  


Ahora estamos en medio del escándalo de la periodista Zhang Zhan. La señorita ha sido sentenciada a cuatro años de prisión por "provocar altercados y buscar problemas" , según el gobierno. Aunque su único delito fue informar detalles en sus redes sociales sobre el primer brote de coronavirus en la ciudad de Wuhan.


Zhang tiene 37 años. Es la primera en ser juzgada por hablar de la difícil situación que se vivió en los primeros meses del 2020 en China, con hospitales cerca del colapso, calles absolutamente vacías, muertos por doquier. 


"No entiendo. Todo lo que hizo fue decir algunas palabras verdaderas y por eso le dieron cuatro años", dijo Shao Wenxia, ​​la madre de Zhang tras conocer la condena. 


Zhang es lo que en China se conoce como 'periodista ciudadana', una persona que informa a través de las redes sociales sin estar empleado por un medio de comunicación. 


La mujer, (también es abogada) llegó a Wuhan el 1 de febrero desde su casa en Shanghái. Sus videoclips subidos a YouTube consisten en entrevistas con residentes, comentarios e imágenes de un crematorio, estaciones de tren, hospitales y el Instituto de Virología de Wuhan. 


Cuando fue detenida se declaró en huelga de hambre según documentos judiciales. Los abogados defensores dijeron al tribunal que la policía le ató las manos y la alimentó a la fuerza a través de un tubo. A raíz de los abusos presentó síntomas como dolores de cabeza, mareos, dolor de estómago, presión arterial baja y una infección de garganta. 


Mientras estas cosas suceden, occidente se hace el loco.  Es más, la presidenta de la Comisión Europea (entiéndase UE), Ursula von der Leyen, tras celebrar una cumbre virtual con el presidente chino, Xi Jinpig, anunció el gran acuerdo de inversiones que llevan siete años negociando. Esta pandilla de hipócritas de la Unión Europea no se cansa de dar bandazos con los ojos cerrados.


Por su parte, Hong Kong sigue perdiendo la escasa autonomía que posee.  Ya no le queda prácticamente nada. A no ser los valientes ciudadanos que aún siguen nadando contra la criminal corriente. La represión hacia los manifestantes ha sido implacable. Mientras el mundo gira la cabeza hacia otro lado.  Algunas notas diplomáticas son pura formalidad (mierda). Sin consecuencias. China ya se tragó la libertad en este importante territorio y va por más.


Solo nos falta esperar por la actitud de Joe Biden. Lo único que sabemos es que su equipo pretendía hacer frente común con Europa para combatir a la potencia asiática. Pero con estos truenos…


Nos es absurdo pensar que después de Hong Kong vendrá Taiwán, más tarde otros,  y otros hasta completar el resto. El presidente  Xi Jinping, ha prometido que Beijing nunca permitirá que la isla se independice y se ha negado a descartar el uso de la fuerza si es necesario.


 Si occidente no abre los ojos al imperialismo  chino se bebe el mundo. Ya se escucha el perturbador ruido de los primeros sorbos. Es la etapa superior al Imperio Tardío en 1368.


Pienso que no es mala idea ir introduciendo en las escuelas el mandarín (pinyin, běifānghuà) como asignatura obligatoria. Pudiera ser una manera de allanar el camino a las nuevas generaciones y aumentar nuestras herramientas de defensa. Porque tal como se ven las cosas, después de aplastar a Hong Kong, da la sensación que China vendrá por el resto del mundo. 



NOTA:


Admito que soy un ignorante en la alta política  y  a veces no entiendo nada.  He aquí ciertas posiciones  en Estados Unidos durante la crisis de COVID- 19.  


Por ejemplo, FedEx y la Fundación UPS utilizaron su experiencia en envíos y logística para transportar millones de máscaras, trajes protectores y guantes a los trabajadores médicos en China. 


Coca-Cola ha donado  cientos de miles de dólares y ha activado su sistema “Clean Water 24” (Agua limpia 24), que utiliza la red de distribución de Coca-Cola para suministrar agua potable  en toda China.


La Cámara de Comercio de Estados Unidos  ha ayudado a coordinar 74 millones de dólares en donaciones de más de 120 empresas a comunidades locales en toda China.


Los bancos estadounidenses  JPMorgan, Chase, Morgan Stanley y Goldman Sachs, se han comprometido y han donado millones de dólares a organizaciones  en China. Mientras que compañías de productos de consumo de Estados Unidos como Johnson & Johnson proporcionaron equipos de protección y dispositivos médicos.  


La Fundación Bill y Melinda Gates han donado  millones de dólares  para la respuesta ante COVID-19 en China.  


Pregunto: ¿Acaso Colombia, Chile, Brasil y Costa Rica  (por citar  algunos de nuestros aliados) también han recibido  una  ayuda parecida? Ojalá que sí.