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El periódico Granma en picada

Filiberto Mino
Granma es el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.  Guía de los medios de comunicación. Sus editoriales imprimen casi religiosidad. No acepta cuestionamientos.  Sus  informaciones se repiten en la radio y la televisión. 

Posee varios filtros. Desde la mirada discreta de la Seguridad del Estado hasta una instancia superior en el Comité Central del Partido. Cada sílaba es audazmente calculada, prevista o modificada según los intereses del momento. 

Es la principal herramienta en la alteración social del país. De ahí que haya gente que se confunda con el mensaje  y quede expuesta a la manipulación.

El  redactor jefe de Granma es un cargo político superior al de un ministro y se le otorga solamente a personas que se identifican con sus dobleces. 

El ciudadano medianamente pensante sabe que su información no debe interpretarse a pie juntillas.  Por ejemplo, si habla bien de alguien, es porque ese alguien es un  aliado y no precisamente una buena persona. Por esto no es extraño ver un comentario favorable a Manuel Marulanda  o a Nicolás Maduro.  

Para el gobierno cubano una sola voz en la prensa basta. Las opiniones múltiples se consideran una manifestación  clara de servilismo burgués. De ahí que  su publicación sea un arma de combate tan aplastante como las ametralladoras o los perros de asalto.  

Al principio de la Revolución, para contrarrestar la prensa libre en Cuba,   se crearon los llamados periódicos murales. La tablilla era colocada en las fábricas y las oficinas para que los obreros pegaran sus opiniones (lisonjas). Sin embargo, cuando fueron desapareciendo a medida que la gente las tiró a relajo, nació Granma como el único  portavoz de las masas, según Castro.

Los cubanos han tenido que vivir por más de medio siglo bajo el monopolio informativo. Un periodismo que  lleva implícito  la propaganda ideológica y excluye la diversidad de fuentes, opiniones y criterios que vayan más allá de lo que quiere el sistema.

No obstante,  las herramientas  tecnológicas  son un contrincante inesperado que no han podido controlar. Hablo del internet y sus derivados. 

 Hoy cualquier ciudadanos puede  escoger su versión de los hechos, de la historia, de la política, sin que nadie controle su mente. Y aunque todavía en Cuba  el alcance no es  generalizado, ya comienza  a verse las grietas  de la vieja comunicación.

Hoy es fácil encontrar  grabaciones de audio, fotografías y videos filmados con teléfonos celulares que Granma no puede neutralizar. Son los testigos  tecnológicos que cuentan la realidad cubana en carne viva.