Cuba: un trampolín al suicidio

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  Le llamaban “Tati”. Idolatraba al “Che”. A los tres meses de estar casada con el también chileno Renato Julio inició un affair secreto con el capitán de la Seguridad del Estado cubana,  Fernández Oña. Asesor en temas de inteligencia  del presidente Allende y padre de la diputada  Maya Fernández de la Asamblea Nacional de Cuba. Su matrimonio con Renato duró menos que un grano de azúcar ante una manada de moscas. 

Los mejores poetas de España: G “52”

Poetas:Generación de 1952


    La tarea era difícil. Se trataba de escoger a los mejores poetas de España de la llamada Generación de 1952. O sea, los herederos legítimos de Lorca, Juan Ramón, Jorge Guillén, Cernuda, entre otros. Para la ardua selección se encuestaron a unos sesenta poetas y críticos. 


 La idea fue de Francisco Ribes. Alguien que sin ser escritor ni pertenecer al mundo de las letras se declara  “amigo de la poesía”. El resultado originó un excelente libro: “Antología consultada de la Joven Poesía española”


He aquí los elegidos.

   

José María Valverde Pacheco nació en Valencia de Alcántara, el 26 de enero de 1926 y muere en Barcelona el 6 de junio de 1996. Fue poeta, ensayista, y crítico literario. Siendo aún estudiante en el Instituto Ramiro de Maeztu publicó su primer poemario costeado por el propio Instituto. 


De pronto arranca la memoria, 

sin fondos de origen perdido;

muy niño viéndome una tarde

en el espejo de un armario

con doble luz enajenada

por el iris de sus biseles,

decidí que aquello lo había 

de recordar, y lo aferré,

y desde ahí empieza mi mundo,

con un piso destartalado,

las vagas personas mayores

y los miedos en el pasillo.

Años y años pasaron luego

y al mirar atrás, allá estaba

la escena en que, hombrecito audaz,

desembarqué en mí, conquistándome.



Blas de Otero Muñoz nació en Bilbao el 15 de marzo de 1916 y muere en Madrid el 29 de junio de 1979. Fue uno de los principales representantes de la poesía social. 


Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.

(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)

Digo vivir, vivir como si nada

hubiese de quedar de lo que escribo.


Porque escribir es viento fugitivo,

y publicar, columna arrinconada.

Digo vivir, vivir a pulso, airada-

mente morir, citar desde el estribo.


Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,

abominando cuanto he escrito: escombro

del hombre aquel que fui cuando callaba.


Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra

más inmortal: aquella fiesta brava

del vivir y el morir. Lo demás sobra.


Eugenio García de Nora, nació en Zacos, León, en 1923.  Fundó junto a Antonio González de Lama y Victoriano Crémer la revista de poesía comprometida Espadaña en 1944. En 1953 obtiene el Premio Juan Boscán de poesía. Escribió también un estudio en tres volúmenes acerca de la novela española de posguerra titulado “La novela española contemporánea”.


EL silencio pesado,

la música, y el tiempo que hace ahí fuera

la gente de las calles con uniforme o luto,

las cicatrices que miro en tantas almas,

el sol rojizo iluminando cárceles,

ruinas, y ciertos muros, ah, ciertos terraplenes

en las que se incrustaron balas tibias con sangre,

con sorpresas de sangre visitada de pronto;

las condecoraciones , las banderas,

los hombres más providenciales, y los menos,

las noticias que no traen los periódicos,

y las otras interminables, infantiles,

anonadantes cosas de diferente especie,

me sitúan en mí, sin libertad posible,

como una oruga entre batallas:

no hay ojos, pies o manos,

palabras , violines,

con los que ver , tocar, pisar en firme,

escuchar un latido;

al combatido corazón de la vida,

sostenerse en el lomo de ballena furiosa

que revuelven las cosa que pasan.



Rafael Morales Casas nació en Talavera de la Reina, provincia de Toledo, el 31 de julio de 1919 y muere en Madrid el 29 de junio de 2005. Comenzó a escribir versos a los siete años de edad.. En 1952 era asesor de la revista Poesía Española, editada por la Dirección General de Prensa. Ganó el Premio Nacional de Literatura de 1954.


En esta frente, Dios, en esta frente

hubo un clamor de sangre rumorosa,

y aquí, en esta oquedad, se abrió la rosa

de una fugaz mejilla adolescente.

Aquí, el pecho sutil dio su naciente

gracia de flor incierta y venturosa,

y aquí surgió la mano, deliciosa

primicia de este brazo inexistente.

Aquí el cuello de garza sostenía

la alada soledad de la cabeza,

y aquí el cabello undoso se vertía.

Y aquí en redonda y cálida pereza,

el cauce de la pierna se extendía

para hallar por el pie la ligereza.



José Hierro Real nació en Madrid el 3 de abril de 1922 y muere el 21 de diciembre de 2002. Pertenece a la llamada primera generación de la posguerra dentro de la llamada poesía desarraigada o existencial. Pasó cinco años encarcelado y fue liberado en enero de 1944. Recibió el importante Premio Cervantes. 


Tú que hueles la flor de la bella palabra

acaso no comprendas las mías sin aroma.

Tú que buscas el agua que corre transparente

no has de beber mis aguas rojas.

Tú que sigues el vuelo de la belleza, acaso

nunca jamás pensaste cómo la muerte ronda

ni cómo vida y muerte (agua y fuego) hermanadas

van socavando nuestra roca.

Perfección de la vida que nos talla y dispone

para la perfección de la muerte remota.

Y lo demás, palabras, palabras y palabras,

¡ay, palabras maravillosas!

Tú que bebes el vino en la copa de plata

no sabes el camino de la fuente que brota

en la piedra. No sacias tu sed en su agua pura

con tus dos manos como copa.

Lo has olvidado todo porque lo sabes todo.

Te crees dueño, no hermano menor de cuanto nombras.

Y olvidas las raíces (“Mi Obra”, dices), olvidas

que vida y muerte son tu obra.

No has venido a la tierra a poner diques y orden

en el maravilloso desorden de las cosas.

Has venido a nombrarlas, a comulgar con ellas

sin alzar vallas a su gloria.

Nada te pertenece. Todo es afluente, arroyo.

Sus aguas en tu cauce temporal desembocan.



Vicente Gaos nació en Valencia en 1919 y muere en 1980. Fue poeta y ensayista. Consiguió el premio Adonais en 1943 por “Arcángel de mi noche”. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid.


No quiero melodía. Ruedan suaves,

sin melodía, las esferas. Giran

inmelódicas, suaves. ¿Ruedan, giran?

Tácito vals de las esferas suaves


Oh luminoso vuelo de las aves,

silencio de la luz. ¿Mis ojos miran

ascender a las aves? Sí, las miran

mis pupilas inmóviles. Las aves,


las esferas... No quiero melodía,

sí luz, sí luz, sí música, sí alas,

inmelódica luz, música inmóvil,


música sideral, sin melodía,

luz de las aves, luz sobre las alas...

Música y luz, hermoso mundo inmóvil.



Victoriano Crémer Alonso nació en Burgos el 18 de diciembre de 1906 y muere en León el 27 de junio de 2009. Fue poeta, novelista y ensayista. Durante la Guerra Civil Española se libró de la muerte en varias ocasiones y tras salir de la cárcel fue uno de los fundadores de la revista 'Espadaña'. Recibió la “Medalla de Oro al Mérito” en las Bellas Artes 2008.


Huele a soledad el campo

tan breve, tan sin sentido,

bajo un firmamento abierto

de par en par.


¡Apetito

de tierra sola, de tierra

desterrada, de caminos

que nunca llegan a Roma!


La carretera es un río

enjuto que no se acaba

y que no tiene principio.


Pero la esperanza enseña

a creer lo que no vimos;

el aire, la luz, la música,

la palabra...


Desistimos

de andar mirando las cosas,

descubriendo los registros

concretos.


El alto cielo

nos orienta con sus guiños

fulgurantes.


Levantamos

la mirada y transcribimos

su fausta telegrafía:

“¡Para el amor no hay caminos!”



Gabriel  Celaya nació en Hernani, Guipúzcoa, el 18 de marzo de 1911 y muere en Madrid, el 18 de abril de 1991. En 1956 obtuvo el Premio de la Crítica por su libro “De claro en claro” y  en 1986 fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas.


En el fondo de la noche tiemblan las aguas de plata.

La luna es un grito muerto en los ojos delirantes.

Con su nimbo de silencio

pasan los sonámbulos de cabeza de cristal,

pasan como quien suspira,

pasan entre los hielos transparentes y verdes.


Es el momento de las rosas encarnadas y los puñales de acero

sobre los cuerpos blanquísimos del frío.


En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio;

los hombres gritan tan alto que solo se oye la luna.


Es el momento en que los niños se desmayan sobre los pianos,

el momento de las estatuas en el fondo transparente de las aguas, el momento en que por fin todo parece posible.

En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio.


Decidme lo que habéis visto los que estabais con la cabeza vuelta. La quietud de esta hora es un silencio que escucha,

el silencio es el sigilo de la muerte que se acerca.

Decidme lo que habéis visto.

En el fondo de la noche

hay un escalofrío de cuerpos ateridos.



Carlos Bousoño Prieto nació en Asturias el 9 de mayo de 1923. Fue profesor de Literatura española en varias universidades norteamericanas incluyendo a New York University. En 1993 le fue conferido el Premio Nacional de las Letras Españolas. Posteriormente formó parte de la Real Academia Española.



Aquí estás, camino de siempre,

hacia adelante, rota

la aspiración rosada, luna

que empalidece toda cosa.


Aquí estás y debes andar,

caminar como el agua absorta

por el torcido cauce, altos

los muros rojos, y a deshora.


Como el agua inmóvil transcurres

hacia un lejos, playa remota,

ya confusas historia y pena,

lejana la pena, la historia...



Evidentemente esta generación de poetas españoles trajo nuevos cantos de vida y esperanza. Haciendo de lo cotidiano y la preocupación colectiva una canción social que traspasa  la estructura general de la nación. Y en algunos casos, como el de Gabriel Celaya, va mucho más allá y cae dentro del marco global de la «poesía revolucionaria». Después vendrían cientos de seguidores con esta etiqueta que encuentra en América Latina sus genuinos resplandores.