Sexo mata perfil

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  Vivimos en una era donde  el cuerpo y la  belleza han multiplicado el valor económico. Por esto, las que más muestran,  ganan más.  No importa el perfil: lo más importante es la foto.  Todo se simplifica  a seguir  criterios visuales. De esta manera  la apariencia física y el atractivo sexual son decisivos en el actual modelo económico.  No es exagerado pensar que el sexo y el exhibicionismo hoy pueden llegar a crear  desigualdades sociales. Tanto luces, tanto vales.  

“La Lupe” fuera de La Fania

“La Lupe”  fuera de La Fania

La Fania llegó a ser en New York la dueña del ambiente musical.  Bajo el  sello Fania Records (Fania Oll Star) se movían los mejores intérpretes de aquellos tiempos. Tenía en sus manos los controles de promoción, venta de música y  la mayoría de las presentaciones públicas. No solo de la Salsa, sino que  arropaba también a varios géneros musicales:  rock, jazz, mambo, soul, entre otros.  

Para no dejar nada colgando adquirieron también  en 1974 el sello disquero Tico Records. Por tanto, quien no estuviera dentro de la organización, lo mejor que podía hacer era recoger los matules y marcharse de la Gran Manzana.  

Los fundadores fueron, el músico dominicano Johnny Pacheco y el abogado de origen judío Jerry Masucci.  

En la agrupación participaron figuras de la talla de  Pete "El Conde" Rodríguez, Ismael Miranda, Santos Colón, Héctor Lavoe, Adalberto Santiago,  Cheo Feliciano, Celia Cruz, Ray Barreto, Bobby Valentín, Willie Colón, Larry Harlow y  algunos invitados especiales como Richie Ray y Bobby Cruz. 

La voz insigne en aquellos tiempos de Tico Records era La Lupe. La cubana había producido muchas ganancias. Además de haber sido durante muchos años la consentida de la organización. 

Sin embargo, una frase de su compatriota Celia Cruz fue suficiente para que la echaran de la disquera sin ninguna contemplación. La “guarachera de Cuba” dijo:

— Ustedes escojan, o ella, o yo; pero las dos no cabemos aquí. 

Celia Cruz era uno de los referentes de la Fania. Sustituirla era casi imposible. Por eso la decisión de los ejecutivos de la empresa no se hizo esperar:  al carajo “La Lupe”.

Masucci, Ralph Mercado y Ray Avilés fueron los encargados de expulsarla “gentilmente”.

La Lupe salió destruida de aquel encuentro.  Ella sabía que ellos lo controlaban todo en New York y que estar fuera de la maquinaria implicaba un  out side.  

La Diva no tuvo más remedio que buscar nuevos horizontes. Tomó a su hija de 5 años y se marchó a Puerto Rico. 

Cuenta Moreno Velázquez en su libro Desmitificación de una Diva, que la cubana  empacó 20 maletas grandes. En ellas viajaban  sus venerados santos, sus símbolos de sus triunfos musicales y cualquier cantidad de ropa. Tuvo que pagar $500 por exceso de equipaje en el aeropuerto J.F.K. 

Posteriormente se conocieron los pormenores de su problema con Celia. Todo se debió a unas declaraciones de La Lupe a la publicación neoyorquina Latin New York Magazine mientras promocionaba el lanzamiento de su nuevo disco.  

Durante la entrevista la periodista le preguntó:

— ¿Lupe es verdad que Celia es santera?

A lo que la Diva respondió:

— No muchacha, el Palero de la casa es Pedro. — Refiriéndose a Pedro Knight, el músico de la Sonora Matancera que estaba casado con Celia. 

Al día siguiente, el comentario fue titular de varios periódicos en New York. Celia nunca la perdonó.  Fania Records  fue implacable. Cuestión de negocio.

De La Lupe se dicen muchas cosas. Se escriben otras tantas. Sin embargo, toda la verdad sobre algunos comentarios quedaron sin piso cuando Juan Moreno Velázquez, autor del libro que detalla su vida después de una minuciosa investigación, aclaró los aspectos más ruidosos alrededor de la cantante.

Primero, dice estar plenamente convencido de que “La Lupe no era consumidora de drogas, y más bien sufría de un espiritualismo desenfrenado”. Y agrega: “Son muchos los que dicen y cuentan historias, pero a la hora de la verdad nadie me ha confirmado que la vio consumiendo drogas, o que compartió el uso de drogas con ella”.

También desmiente que se quitara la ropa ante las cámaras de la televisión. 

“Lupe fue tal vez la primera artista en cambiarse en el vestuario durante una presentación, pero era una mujer educada y, aunque alocada en su actuación, eso de quitarse la ropa no era verdad”. 

La Lupe murió en el hospital Lincoln, del Bronx neoyorkino. Fue el fin de un largo recorrido que  inició La Habana, continuó con su salida de Cuba en 1962 y pasó por un éxito extraordinario en Estados Unidos. Su nombre real es Lupe Victoria Yolí Raymond, no Guadalupe Victoria, como dicen muchos. Sus hijos Rainbow y René aún viven en Nueva York.