Vargas Vila: genio y figura

Vargas Vila: genio y figura
Este post viene acompañado de
una selección de sus mejores frases.

Los intelectuales siempre se han cuidado de alabar a Vargas Vila. Por lo general prefieren ignorarlo. Creen que aparte de ser un sensacionalista remarcado, le hizo un flaco favor a la literatura. Es cierto que en sus escritos podemos encontrar palabras iniciadas con mayúsculas, vocablos nuevos, uso indebido de puntos suspensivos y otros errores gramaticales. Sin embargo, nadie puede negar que su obra, además de haber sido un fenómeno literario, fue una monstruosidad social. No quedó un rincón en latinoamérica que este hombre no llegara con su trabajo. 

Lo que no admite dudas es que  fue irreverente con el mundo que le rodeaba. Vargas Vila no tuvo pelos en la lengua.  Arremetió contra la iglesia. No le dio tregua a los “patriotas”. Hablaba de las mujeres en términos duros.  Criticaba a Estados Unidos. No obstante, a pesar de que  sus novelas fueron pirateadas sobremanera, su conquista editorial supera a muchos de sus compatriotas. Hasta Perón y Neruda llegaron a reconocerlo alguna vez públicamente. 

De Perón a Fidel Castro

 De Perón a Fidel Castro

América Latina ha tenido muchos dictadores. No todos tienen la misma evaluación. Unos han sido mejores que otros. En esta ocasión hemos escogido a 10 dictadores para este reportaje. Escucharemos sus ideas en su propia voz. De Perón (el que mejor ejecutoria  posee del grupo)  hasta Fidel Castro (el peor de todos). 

Aunque las evaluaciones políticas siempre las hacemos a partir de nuestra realidad sentimental y casi nunca desde la objetividad, hemos tratado en esta ocasión no dejarnos llevar por la ideología personal. Por esto, aunque no soy peronista ni me gustan las dictaduras, reconozco que Perón ha sido el más brillante de los dictadores en nuestro continente y le he dado su lugar.

Díaz-Canel ha quemado las naves

 Díaz-Canel ha quemado las naves

La frase de “quemar las naves”se le atribuye a Hernán Cortés durante la conquista de México; e implica, no dejar camino de vuelta posible. O sea que, para Diaz- Canel, ya no hay vuelta atrás. Lo que significa que debe seguir en la dinámica de la dictadura institucionalizada de un solo partido. En tal sentido, cree contar con el apoyo decisivo de los militares y una policía dispuesta a reprimir cuando lo considere necesario. El único detalle que no toma en cuenta es que en Cuba las cosas no son lo que aparentan.

Con este paso renuncia a una transición a la democracia y a la reconciliación nacional. Quedando como un simple continuador sin mucha fuerza y títere de quienes mueven los hilos del poder. Lo apuesta todo a la continuidad. Los que lo han embarcado en esta locura están en el ocaso de la vida y quizá no tengan que responder por sus actos. En cambio él, no tendrá cómo esquivar la furia de sus errores.

Yo nunca he creído en la implosión de abajo hacia arriba de los regímenes comunistas consolidados. Sin embargo, existen suficientes argumentos para suponer que cualquier cosa puede suceder. La caída de Díaz-Canel de una manera u otra está en camino. Hay fuerzas que avanzan en silencio y a pasos agigantados. Como decía el poeta: “Está el hoy abierto al mañana/ Mañana al infinito”.

Reinas de Francia

Reconstruir la grandeza mediante el mitoPocas figuras históricas han fascinado tanto a escritores y cineastas como las reinas de Francia. Ellas han reunido todos los elementos del mito: belleza, personalidad impetuosa, un trágico final. Por esto, han logrado mantenerse a pesar del tiempo en el recuerdo de la humanidad. En ocasiones por la prosa de escritores de la talla de Stefan Zweig o Victor Hugo. En otras, bajo la brillantez de la poesía de Lope de Vega o la música Wagner. 

La dificultad empieza cuando Francia intenta reconstruir su grandeza mediante el mito. Más allá de establecer  la verdad histórica. Y cuando  ha tenido que lidiar con la "verdad esencial" para constituir su imperio cultural  ha derrumbado las ilusiones. Aun así, nunca ha logrado producir esa confianza que caracteriza a las grandes civilizaciones. Verdad y fantasía no pueden juntarse sin aterrizar en la decadencia. 

La rebelión de otra granja

La rebelión de otra granja
Quiero recrear  (no a pie juntillas)  la satírica del escritor británico  George Orwell publicada en 1945. Su  fábula sobre el régimen soviético encaja perfectamente en el último período de la historia de Cuba. Omitiré el momento en que los animales preguntan al burro Benjamín (uno de los intelectuales que apoyaron la locura en la granja ) sobre cuál era el objetivo cumplido, pues  todos conocen la respuesta. A diferencia de Orwell  no sólo le daremos un nombre al animal, sino que le proveeremos de un rango. Quienes conocen la obra adivinarán por dónde van los tiros; y los que no, se llevarán una buena idea de esa gran novela.

Protestas en tiempos de dictadura

 

Las protestas en los regímenes totalitarios  siempre acarrean las mismas consecuencias.  Un entusiasmo inicial, la espera de una ayuda internacional que nunca llega y la dispersión ante la represiva respuesta que concluye con decenas de muertos.  La declaraciones internacionales son parecidas;  ONU: “Observamos de cerca los acontecimientos”, USA: “ Estamos muy preocupados con lo que está sucediendo”, UE: “Hacemos un llamado al entendimiento pacifico…”


Lo único que no falla es el accionar de las armas.  En Birmania  las fuerzas de seguridad dispararon a los manifestantes “por la espalda y en la cabeza” y mataron a 114 personas en un día en unas 40 ciudades. Durante las protestas en Venezuela de 2017  en una semana se contabilizaron entre 127 y 157 muertes incluyendo niños, dependiendo de las fuentes. En Nicaragua, según La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, en tres meses de manifestaciones el número de personas muertas se elevó a 684. Las manifestaciones  de Bielorrusia, que algunos denominan «la revolución de las zapatillas» le costó la vida a decenas de personas.  En Cuba, ya han empezado a matar. 

¿Por qué creo en Dios?

Filiberto Mino

Primero, permítanme aclarar que mi ceencia no tiene pruebas  por definición. Creer en algo superior  no es una cuestión susceptible de ser probada. Es una experiencia personal que nada tiene que ver con un proceder científico. La ciencia, como mucho, solo puede demostrar que no hay necesidad de Dios como explicación física. Mientras que mi fe, sin ser un argumento filosófico o una alternativa a la ciencia,  posee una estructura de sentimientos.  Sentimientos que no pasan necesariamente porque haya aceptado la idea de que Dios existe, sino por empezar a considerar que esas emociones tienen sentido.

Puestas así las cosas y al margen de la tontería de pensar en un ser invisible, tampoco pertenezco  a una especie de encantadores que andan de puerta en puerta llevando “el mensaje”. No he construido mi fe en una iglesia. Mucho menos huyendo del aburrido pragmatismo  intelectual. La he fabricado a partir de experiencias reales  y no en una empinada montaña de suposiciones y conjeturas improbables. 


 Esta creencia, tampoco es una forma  cobarde de lidiar con las cosas que  conllevan a una batalla. Lo que implica enfrentar los riesgos y escoger entre varias opciones, donde la respuesta definitiva no está a mi alcance.

Carl Jung, Sabina y Freud

Carl Jung, Sabina y  Freud

En la película Un método peligroso (A Dangerous Method) se  proyecta muy bien la relación de Sabina Spielrein con Carl Jung. Esta conexión es clave para entender un poco más al psicólogo y discípulo de Sigmund Freud.  Y aunque ya se conocían algunos detalles  a través de la correspondencia  que mantuvo con su maestro,  la cinta cinematográfica ofrece más luces. Las cartas que habían sido traducidas y publicadas en la década de 1970  no abarcan todo el espacio que nos ofrece el cine. Sabina  fue amante de Jung cuando apenas tenía 18 años y luchaba contra sus problemas de comportamiento. 


Cuando Jung le comentó a Sigmund Freud sobre la “soñadora” y “sensual” mujer, el padre del psicoanálisis lo aconsejó a través de sus herramientas preferidas: complejo de Edipo, complejo de castración y toda su verborrea sobre el sexo. Sin embargo, Jung prefirió buscar respuestas  en la parapsicología y los llamados “fenómenos ocultos” . Dos elementos que más tarde defendería “a capa y espada”.

John Coltrane: disciplina espiritual

John Coltrane y su disciplina espiritualExiste una conexión entre música y espíritu. Basándose en este concepto las religiones condimentan sus alabanzas con cánticos. Los gobernantes promueven sus políticas con el entusiasmo de los himnos. La sociedad utiliza el ritmo para disfrutar. Esto ocurre porque la melodía es un atractivo social muy influyente . Algunos especialistas van más allá y consideran que escuchar música es una disciplina espiritual. Capaz de elevar la esencia interior hasta el éxtasis.


J. C. Thomas, en su libro Chasin’ the trane: The music and mystique of John Coltrane, comenta una anécdota de la cantante y compositora inglesa  Anoushka Shankar que vale la pena añadir. 


Ella  señala que tras un concierto de Coltrane, su padre  (Ravi Shankar) le dijo: 


 ─  “La música fue fantástica. Me impresionó mucho, pero algo me angustiaba. Había turbulencia en su música, y eso a veces me producía sensaciones negativas, pero no llegué a adivinar de qué se trataba”.


Lo interesante es que  Ravi  hizo el comentario  sin conocer la vida privada de John (Trane) Coltrane. La cual poseía  todos los ingredientes que había mencionado al escuchar  su música.

Felipe Pirela: muerte y recordación

Felipe Pirela: muerte y recordación
La tragedia ocurrió en la madrugada del 2 de julio de 1972. En Isla Verde, Puerto Rico. No estoy seguro, pero creo que al club lo denominan Coco Mar o something like that. Esa noche Felipe Pirela la pasó bebiendo con varios amigos. Al cantante le gustaba el lugar. Acudía con frecuencia. 

La  madrugada estaba fresca. El mar siempre es un gran aliado de la brisa. Pirela y su amigo Carmelo López Ramos salieron hacia la avenida.  Necesitaban  un taxi.  Caminaron varios minutos. Un silencio  embrujador se imponía en el área. La noche ya amenazaba con desaparecer. Faltaba muy poco para que el sol tomara cartas en el asunto. 

Recorrieron dos cuadras más o menos.  Ningún  taxi asomó las narices. Hasta que  de pronto un vehículo apareció  frente a ellos. Se detuvo. Alguien accionó un arma desde la ventanilla sin mediar palabras. Se escucharon cinco disparos. Uno tras otro. Tres de ellos impactaron en la humanidad del intérprete.  Mientras que el aire continuaba salpicando  gotas de espumas fuertes y saladas.  

Bruno Mars: un caso insólito

 Bruno Mars: un caso insólito

Bruno Mars es un superdotado de la música. Es capaz de componer canciones espectaculares. Hace arreglos. Toca varios instrumentos. Produce el disco. Es escenógrafo. Sobre el escenario baila como los mejores. Es un artista fuera de lo común. Sin embargo, la industria no acaba de reconocer su lugar.

Si lo comparas con los grandes sale aventajado por mucho. Por ejemplo, es posible que Mike Jackson bailara mejor que él. Que Lennon o McCartney hayan escrito canciones más exitosas o, que Phill Colims sea superior al piano y Eric Clapton lo destroce en la guitarra. Pero si analizas el package, nadie le llega ni a los calcañales. Es el más completo. El tipo es de otra galaxia.

Pero además, el hombre ha escrito letras para una decena de artistas consagrados como Adele o Flo Rida. Ha vendido más de 170 millones de copias a nivel mundial. Siete de sus canciones se encuentran dentro de los sencillos más buscados del mundo. Ahora lo más curioso: hay quienes se atreven a afirmar que es el hijo no reconocido de Mike Jackson. La bola la echó a rodar un locutor norteamericano utilizando dos argumentos.

García Lorca en Manhattan

Filiberto Mino

Federico García Lorca llegó a New York  el 26 de junio de 1929. La travesía en el buque Olympic duró más de 20 días. Acababa de cumplir 31 años. En Manhattan fue recibido por un grupo de intelectuales y admiradores; entre ellos Federico de Onís, profesor de español en la universidad de Columbia. 

Desde su llegada se matriculó en la Universidad de Columbia. Traía como meta  estudiar inglés. Sin embargo, su objetivo no pasó del intento. Nunca logró una fluidez medianamente aceptable. Ángel del Río, ensayista e historiador  español, contaba que el poeta  se marchó de Nueva York sin haber aprendido una sola palabra. Tal vez, esa haya sido una de las razones que lo llevó a desdeñar un poco esta ciudad.

El día que desapareció La Habana

El día que desapareció en La Habana
Ella, que ha vivido preñada de literatura y ha ganado varios premios (tal vez menos de los que merecía) cuando bajó del avión no tenía idea en dónde estaba ni hacia dónde iba. Los que fueron sus referencias para ubicarse habían desaparecido. Se encontraba desorientada. Sin radio, sin instrumentos. La ciudad estaba convertida en espanto, manicomio, miseria. Poblada por sujetos raros, infelices, absurdos. Sujetando las viejas paredes con oraciones. Esperando un milagro que nunca llegó.
 
Aquella ciudad, ahora perdida, tuvo una existencia real, comprobada por ella. No pertenecía a la imaginación popular como muchos pueblos perdidos que eran áreas extensas, prósperas y abundantemente pobladas, que desaparecieron bruscamente por acciones de la naturaleza o alguna guerra devastadora, o que declinaron progresivamente hasta desaparecer. Sin embargo, este no era el caso. La Habana, su Habana, había desaparecido bajo el encanto filosófico del recuerdo.

Los desafíos de Horacio Quiroga

De Horacio Quiroga

 Todos estamos obligados a enfrentar nuestro destino. Como sea.  Más aún si raya en la crueldad.  El escritor Horacio Quiroga no fue la excepción.   El uruguayo, que es considerado el maestro del cuento latinoamericano,  tuvo que desafiar la malaventura una y mil veces. ¡Y de qué manera!  Si  escribo estas breves líneas  es porque su vida lo merece.

 Desde su infancia, Quiroga tuvo la horrible sombra de la muerte pisándole los talones. Esa muerte que no asusta cuando anda lejos, distante, inofensiva. Pero que mete miedo cuando avanza unos pasos hacia nosotros.  Él, antes de cumplir los tres meses de vida, perdió a su padre. Al hombre se le disparó la escopeta al regresar de una cacería y murió instantáneamente. Ese sería  el primer eslabón en la cadena de desgracias del maestro.

Tras la huella de “El guardián entre el centeno”

“El guardián entre el centeno”

 El escritor norteamericano J.D. Salinger pasó diez años escribiendo “El guardián entre el centeno” (The Catcher in the Rye) y el resto de su vida arrepentido de haberlo hecho.  El libro inspiró a Mark David Chapman a matar a John Lennon. A John Hinckley a dispararle al presidente Ronald Reagan. A Robert O. Wickes a vestirse de militar, matar al director del colegio, a un estudiante, y tomar de rehenes a otros 18 jóvenes. A Robert Jonh Bardo a asesinar a la actriz Rebeca Scheffer, estrella de la serie My sister Sam. Y a Arthur Bremen a protagonizar el famoso atentado contra George Wallace. Casi nada.